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La contaminación atmosférica en tiempos de pandemia

Todos sabemos que el confinamiento ha dado una tregua al medio ambiente, las órdenes de aislamiento en casi todo el mundo y la paralización de la actividad industrial, así como la drástica reducción de desplazamientos, ha devuelto a las principales ciudades sus cielos azules y se han reducido los niveles de contaminación.

Hay que destacar, sobre todo, la importante caída que sufrió el dióxido de nitrógeno (NO2). Estas reducciones fueron mayores en las zonas más urbanizadas de los principales países afectados por la pandemia (Italia, Francia y España), siendo nuestro país el que alcanzó el mayor pico de descenso puntual, cerca del 70%.

¿Cómo afecta la contaminación a nuestra salud?

Antes del confinamiento, se calcula que la contaminación atmosférica era la responsable de 7 millones de muertes al año. En 2018 alrededor de 31.600 personas fallecieron prematuramente en nuestro país. Las partículas que contaminan el aire provocan problemas respiratorios crónicos, cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, etc.

Muchos estudios señalan que la contaminación podría empeorar la gravedad e incluso la mortalidad del covid-19. Por ejemplo, según un estudio publicado en la revista Cardiovascular Research, la exposición previa, y continuada, a las partículas finas PM2,5 que provienen de las emisiones de los vehículos diésel (con efectos muy graves en nuestra salud debido a su gran capacidad de penetración en las vías respiratorias)aumentó la mortalidad ligada al covid-19.

Tanto el coronavirus como las PM2,5, están relacionados con enfermedades cardiovasculares y pulmonares, y la conclusión es que, ambos, atacan los mismos blancos y son responsables de inflamación del sistema vascular de los pulmones, neumonía secundaria, hipertensión e infartos de miocardio, entre otras.

De ahí que, en caso de contagio del covid-19, el riesgo sea mayor en aquellas personas con una enfermedad cardiovascular preexistente.

Este año iba a ser clave para luchar contra la crisis climática, pero llegó la Covid y frenó una de las citas más importantes, la Cumbre del Clima de Glasgow. De todos modos, la pandemia nos ha dado una lección y nos ha enseñado a ser más respetuosos con el entorno, ya que el impacto del ser humano sobre el planeta está causando estragos en nuestra propia salud.

Poco a poco la normalidad volverá a nuestras vidas y, con ella, una realidad parecida a la que estábamos acostumbrados, lo que probablemente suponga un aumento de la contaminación pero, entre todos, debemos cuidar de la salud de la tierra ya que, de esta forma, mejoraremos la nuestra.